divendres, 18 de gener de 2008

Hasta un animal como éste abrazará por fin el Conocimiento Supremo



- Un sotoba es una tauleta de fusta, llarga i estreta que, al Japó, es posa al costat de les tombes en la que s'inscriu el nom del difunt i alguna màxima dels llibres sagrats del budisme.

No faré més comentaris: un poema de Tess Gallagher.



LAS FLORES DEL CEREZO

Chejov quería escribir sobre la "ola de suicidios
infantiles que asuela Rusia". Esta frase
me inspiró una repentina compasión por
mí y por mis tres hermanos, que crecían,
como había crecido mi padre, bajo la correa. Compasión
por mi padre, que trabajaba y dormía, trabajaba
y bebía, y nos dispensaba el dolor.
Nuestros cuerpos infantiles aprendían a desesperar, a estremecerse
y a encogerse de miedo, y la mano amante administraba
el dolor crudo y carmesí. No sorprende, pues que
los animales se nos acercasen, como si nuestras almas
se confundieran. Allí moríamos. Y nos
cuidaban los animales. Recuerdo a una perra,
sobre todo, con extrema gratitud.
Tengo ahora aquellas millas nocturnas y aquellas bestiales vocalizaciones, bajo
lunas enormes, reducidas a una suerte de risa
atroz, por pálidos destellos
de una naturaleza demoníaca que se ratificaba a sí misma. De algún modo,
aquel invisible horror del que daba cuenta marchitó
de supervivencia mi infancia. La perra fue piadosa y humildemente enterrada en algún rincón bajo un breve sotoba, en el leía esta innecesaria inscripción: "Hasta un animal como éste abrazará por fin el Conocimiento Supremo".
Y así murió mi vieja amiga.

Y las flores del cerezo cayeron suntuosamente.
Y yo escribí un breve sotoba con mi resuelta
caligrafía de niña, para asegurarme de que nunca más
fueran respuestas
en nuestras ramas desnudas.


Tess Gallagher.
El puente que cruza la luna,
(traducción de Eduardo Moga).
Bartleby. Madrid, 2006.