dimecres, 24 d’octubre del 2007

La soledad de las máquinas (3)

Un hijo perdido en el supermercado
es la puerta abierta a un miedo atávico,
una angustia cuantificable,
una masa sólida en el estómago.

En su miedo infantil,
mi madre fue raptada de un carro de gitanos,
y yo temo por los extraños mecanismos
que el universo emplea para compensar
sus viejos agravios.

Pero tranquilo, no va a pasar nada,
No va a pasar nada.

La sección de juguetes es un pasillo desierto,
y una policromía estridente.

La voz del tigre es una súplica,
“Me ayudas a encontrar la letra D?”,

pero yo necesito ayuda para encontrar a un niño con un jersey rojo.

“Dame un abrazo, te quiero”...

me sorprendo pensando así en ésta circunstancia,
pero todos estos seres me parecen salidos
de la casa de Sebastian en Blade Runner.

Te encuentro al fin, lloroso
y ofendido
(se que contigo por siempre voy
a sentir miedo).

Nos vamos entre súplicas

“Me ayudas a encontrar la letra D?”
“Dame un abrazo, te quiero”.

Dios mío, dios mío,
que juguetes tan solos.

* * *



Estos poemas forman parte del poemario "Lobishome"

divendres, 19 d’octubre del 2007

Fets trivials

L’home mira com la sang
brolla lenta del petit tall,
irrigant suaument la pell.

La superfície de mart,
un graf que aviat abandona
la seva geometria
per escampar satèl·lits sobre l’hule.

V.M. (17/9/07)

dimarts, 16 d’octubre del 2007

La Antártida (II)

Se levanta de la cama y escribe

He soñado hoy con un mapa de la Antártida
y ahora tengo la necesidad de salir a comprarlo.

Cuando era un crío
me estiraba en el suelo y dejaba que los árboles
dibujaran contra el cielo la cartografía
de una tierra colonizada por las aguas.

Mi flota descendía por afluentes, reposaba en lagos
y finalmente se abría paso hacia el límite del follaje,
que era el mar.

Algunos de mis barcos se dedicaban al cabotaje
y otros se adentraban en el mar/cielo,
hasta nuevas tierras
(el follaje de otros árboles).

Se bautizaban bahías,
se fundaban colonias,
se establecían rutas,
bajo las órdenes del que había de ser un hombre
incapaz de coger un tren sin angustiarse.

Mi madre, me contó que Amundsen
fue el primer explorador que llegó al Polo Sur,
pero no me contó la mejor parte de la historia.
Tuve que esperar para imaginar la cara de lo hombres de Scott
al descubrir el su rastro,
el horror de la noche final,

la impotencia de los que les esperaban.
Cuando se pone fin a la esperanza?


He soñado hoy con un mapa de la Antártida,
pero la Antártida es esto,
el silencio, final,
una vastísima implosión.



POST DATA

Y también es blanco
el semen que calienta
la mano y el vientre
del hombre solo.


***

Los poemas aparecieron el la Plaquette Núm. Sense de Papers de Versàlia. Hivern de 2007.

Estos poemas forman parte del poemario "Lobishome".

La Antártida (I)

-Estás mas perdido que Amundsen, Víctor.

Me callo... pero Amundsen no se perdió, ni tampoco Scott.

* * *

1910. Dos naves se dirigen hacia el continente antártico para conquistar el polo sur (una pura abstracción rodeada de nada), el Fram y el Terranova: Amundsen y Scott.

Amundsen y su equipo coronaron el polo el 14 de diciembre de 1911 (El Fram había llegado a la Antártida en enero del mismo año). Un mes mas tarde llegaron Scott y los suyos, allí encontraron la carta que Amundsen había dejado para atestiguar su llegada en caso que nunca regresaran. Regresaron. No así los hombres de Scott.

Bajo unas condiciones meteorológicas terribles, los hombres de Scott emprenden un regreso imposible. El contramaestre Evans fallece agotado. El capitán Oates pierde la movilidad de una pierna obligando a sus compañeros a llevarlo a cuestas. Consciente de que la único posibilidad para los demás pasa por sacrificarse, Oates decide dejar la tienda el día de su cumpleaños (32), "I am just going outside and may be some time".

El resto es sobradamente conocido: Los cuerpos de Scott, Wilson y Bowers fueron encontrados meses mas tarde a unos kilómetros de un depósito de suministros. Junto a ellos, cartas para sus familias.

“Had we lived I should have had a tale to tell of the hardihood, endurance and courage of my companions which would have stirred the heart of every Englishman. These rough notes and our dead bodies must tell the tale...We shall stick it out to the end, but we are getting weaker of course and the end cannot be far. It seems a pity, but I do not think I can write more. For God's sake, look after our people.” (Diario de Scott).

Puede que la historia mas novelesca de la exploración antártica sea la vivida por la cincuentena de hombres de la tripulación del Endurance, capitaneados por E. Shackleton, que partieron el 8 de agosto de 1914 hacia la Antártida para atravesar el continente a pié.

No pudieron, el Endurance quedó embarrancado en el hielo, cuyos bloques aplastaron el casco y destrozando la nave. La tripulación recogió todo lo que pudiera ser útil. Cincuenta hombres perdidos en otro planeta. Los hombres caminaron hasta tierra firme, pasaron un invierno y luego, en bote, consiguieron llegar hasta una de las islas Shetland (Isla Elefante).

Llegaba un nuevo invierno. Conscientes que había que jugarse el todo por el todo, decidieron construir una pequeña embarcación (el James Caird). Una parte de la tripulación se embarcaría para intentar llegar hasta algún lugar habitado en busca de ayuda. Hay una emocionante fotografía de los hombres que quedan en Isla Elefante despidiendo a los hombres embarcados (dos grupos de hombres condenados).


Frank Hurley (Nat. Library of Australia)


El pequeño James Caird consiguió llegar hasta la Isla Georgia del Sur (donde efectivamente había una base ballenera), en lo que constituye en si mismo un hito de la navegación. Sin embargo, los hombres de Shackleton aún tenían que atravesar a pié una cordillera no cartografiada para llegar a la base. Lo consiguieron.

El resto de la tripulación de Shackleton fue rescatada el 30 de agosto de 1916 por un navío chileno capitaneado por L. Pardo.

TODOS los hombres de Shackleton regresaron a Inglaterra el 29 de mayo de 1917. La “tormenta de acero” de la que hablaba Jünger llevaba tres años rugiendo, y acabaria (en su último año) devorando a muchos de los hombres que Shackleton habia conseguido mantener con vida. Nuevamente, malditas sean las guerras y los que las promueven.

El reportage fotográfico de Frank Hurley se puede consultar íntegro en la página web de la Australian National Library. Un bellísimo testimonio de una de las más increíbles aventuras que la exploración polar nos ha legado.

diumenge, 14 d’octubre del 2007

Alguien ahí

Cuando el submarinista emergió,
él y el cámara estaban conmocionados.

Aquella ballena azul con su cría
los habían atendido con paciencia,
los había dejado acercarse,
tanto, que casi la habían podido tocar.

De hecho la hubiera tocado,
de no ser por la fascinación de su mirada.

Mas tarde, ante la cámara
explicaría la emoción, la convicción
que había alguien allí.

A la Ballena no le sorprendió
encontrar alguien ahí,
debajo de la piel de neopreno
de un verdugo.

V.M. (12/7/07)

dijous, 11 d’octubre del 2007

La soledad de las máquinas (2)

El ordenador S.A.L. 9000 en la universidad de Urbana (Illinois) , le pregunta al Dr. Chandra antes de ser deconectado

- ...quisiera hacer una pregunta.

- de qué se trata?

-Soñaré?

-Claro que lo harás, todas las criaturas inteligentes lo hacen, nadie sabe por qué.


* * *

A Dios (antes de nacer):

- Quiero hacer una pregunta.

- de qué se trata?

-Soñaré?

* * *




'...I would like ask a question.'

'What is it?'

'Will I dream?'

'Of course you will. All intelligent creatures dream - but no one knows why.' Chandra paused for a moment, and added something he would never admit to a human being. 'Perhaps you will dream about Hal, as I often do.'


Algunas de las inquietantes intervenciones de H.A.L. y S.A.L. se pueden consultar en el link

http://www.palantir.net/2001/sounds.html


dimecres, 10 d’octubre del 2007

La soledad de las máquinas













20 de julio de 1975

El niño rarito se asoma a un televisor en blanco y negro. Un brazo mecánico excava la superficie de otro planeta. Tardará años en saber que el brazo sólo buscaba muestras, y que la máquina a la que pertenecía nunca tuvo la intención de volver a la tierra.

Como los niños empatizan de una forma poco convencional, el niño rarito se angustia al creer que la sonda espacial Viking lucha por desenterrarse para poder regresar de la superficie marciana. Pobre Viking tan lejos y tan sola.

El niño rarito ha ido a ver a su abuelo para contarle que en televisor salía una nave que intentaba desembarrancar, y que está sola y lejos. El hombre no lo puede consolar por que no entiende a qué viene toda esa compasión por una máquina, y porque sabe que está a punto de partir al lugar dónde todas las almas están solas y lejos.