dissabte, 10 de març de 2012

Como gafas de soldados que otean los tendederos del enemigo: un Álex Holgado Samizdat

Escric al quadern “que els meus llavis no trobin sortida no és raó per romandre en silenci”, i automàticament m’han vingut al cap els poemes de l’Álex.

L’Álex Holgado, militant en la poesia des de la seva, intueixo que no fàcil, tribuna. I a qui ni encara que només sigui per això li devem una enorme gratitud.

L’Álex, una mica com el personatge del poema d’en Josep Maria Ripoll: “l’anònim personatge d’algunes fotografies –revelades no sé on- que no mira l’objectiu i apareix en segon terme (…) i el qui per res no destorba sempiterns protagonismes”. 

Va ser ell, que em va fer conèixer una de les millors lectures dels darrers anys, a propòsit d’un incomensurable poema seu “Veríssimus”, que és com una catedral barroca d’ultarmar: un excés a contratemps, o potser al marge del temps vull dir.

Espero, algun dia, poder llegir l’Álex en una versió no totalment samizdat dels seus escrits, ja sigui en paper o a la xarxa. De moment transcric aquí dos poemes seus que destil·len el seu estil, i amb unes quantes imatges que ja signaria ara mateix: “Hombres y mujeres bivalvos chapotean en el lodano milagroso”,  “Los peces ahora colean /por sobre el polvo del talud/ de un cauce intermitente/ como gafas de soldados/ que otean los tendederos del enemigo/al otro lado de la frontera.”

Desconec si els poemes són versions finals i si, per tant, no estaré ultrapassant els límits de la confiança. Espero que no...


MUERTE

Hacia arriba, el liso azul
de los desiertos;
al sur de los celestes, piedras
con la perla negra de la vida,
el ser humano.

Extraña vida la del Mar Muerto
que se muere.
 

Hombres y mujeres bivalvos
chapotean
en el lodano milagroso,
en cuyas orillas ya no crecen
las palmeras.
Por castigo divino.
En piscinas lunáticas
se destila la potasa que fertiliza
lejos
la flor de otras tierras,
y el Mar Muerto se muere.
 

El sagrado nombre
del Jordán,
donde se mecen papiros
y la sed ávida
de quienes bendicen por tres veces
su sagrado nombre,
umbilica las olas muertas
sin remedio.


Padre-madre de ribazos
antiguos
de antigua sangre
entintada en parábolas
de leche y de miel.


Los peces ahora colean
por sobre el polvo del talud
de un cauce intermitente
como gafas de soldados
que otean los tendederos
del enemigo
al otro lado de la frontera.


Hace un siglo, las barcazas
coloniales
dejaban señales
en los barrancos y las peñas.
Extraña vida, el Mar Muerto se muere.



Álex Holgado
(Inèdit)


- o -


AGUA 

El agua se transforma
en plaga
y adquiere el color
de la langosta,
de la fiebre,
de la ceniza,
polvo húmedo y óseo.

Chas, chas, chas.
El hombre vuelve al barro
saliendo
de la profundidad infinita
del agua estancada.

Estallido líquido,
pantano de piernas,
ojos que perdieron el blanco
que es la luz
que nos sube de dentro.

Vagan solos
los cuerpos menudos
de los niños
buscando el niño que perdieron.
Desarbolados,
muertos de piedra
sin amainar.
La catástrofe todavía gira
bajo
la calabaza,
que es un cielo anaranjado
y verde.

Chas, chas, chas.
El cuerpo violentado contiene
semillas
de arena.
Chas, chas, chas,
los barcos hundidos de la carretera
comunican
el fracaso con el fracaso.

Un archipiélago de hombres
sin palmera
flota a la deriva.
Chas.
Las coordenadas son un jersey desmadejado.
Chas, chas.
Una vaca redonda
gira con globos ciegos.
Chas, chas, chas.
El animal más bizarro
se disuelve,
agua
con agua,
lodo
con
lodo.


Álex Holgado
(Inèdit)