dissabte, 27 de juny de 2009

Venceréis...

Fent endreça de papers amb trobo amb un retall de “La Vanguardia”. Dimarts 17 d’agost de 2004, pàgina 19. Es tracta del famós discurs de Miguel de Unamuno en el que va dir allò de “Venceréis pero no convenceréis”. No em resisteixo a transcriure’l.

El 12 d’octubre de 1936 s’inaugura el curs acadèmic a la Unidersidad de Salamanca. Presideix l’acte el seu rector, Miguel de Unamuno. Assisteixen la dona del General Franco i el fundador de la legió general Millán Astray. Que es dirigeix a la audiència amb aquest esperpèntic discurs:

– Catalunya y el País Vasco, el País Vasco y Catalunya, son cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí. La carne sana es la tierra, la enferma su gente. El fascismo y el ejército arrancarán a la gente para restaurar en la tierra el sagrado reino nacional. Cada socialista, cada republicano y cada uno de ellos sin excepción y, huelga añadirlo, cada comunista es un rebelde contra el gobierno nacional, que será pronto reconocido por los estados totalitarios que nos auxilian, a pesar de Francia, democrática Francia, y la pérfida Inglaterra. Y entonces, o incluso antes, cuando Franco lo quiera y con la ayuda de mis valientes moros, que si bien ayer me destrozaron el cuerpo, hoy merecen la gratitud de mi alma por combatir a los malos españoles..., porque dan la vida por la sagrada religión de España, escoltan al caudillo, prenden medallas y Sagrados Corazones en sus albornoce”.

Del fons del recinte una veu crida el lema de Millán Astray “¡Viva la muerte!”. Millán Astray replica tot dient “¡España!”. Immediatament s'escolta la resposta “¡Una!”. “¡España!”, torna a cridar Millán Astray; “¡Grande!” replica l’auditori; “¡España!”, “¡Libre!”.

Aleshores pren la paraula el vell professor, l’escriptor filòsof i alseshores rector Miguel de Unamuno:

– Todos estáis pendientes de mis palabras. Todos me conocéis y me sabéis incapaz de callar. No aprendí a hacerlo en los setenta y tres años de mi vida. Y ahora no quiero aprenderlo. Callar, a veces significa mentir porque el silencio puede interpretarse como aquiescencia.

Yo no podría sobrevivir a un divorciado entre mi conciencia y mi palabra, que siempre
han formado una excelente pareja. Voy a ser breve. La verdad es más verdad cuando se manifiesta desnuda, libre de adornos y de palabrería. Quisiera comentar el discurso
–por llamarlo de alguna forma– del general Millán Astray, quien se encuentra entre
nosotros... Dejemos aparte el insulto personal que supone la repentina explosión de ofensas contra vascos y catalanes. Yo nací en Bilbao, en medio de los bombardeos de la segunda guerra carlista. Más adelante me casé con esta ciudad de Salamanca, tan querida, pero sin olvidar jamás mi ciudad natal. El obispo, quiéralo o no, es catalán nacido en Barcelona.

Acabo de oír el grito necrófilo y sin sentido de ¡Viva la muerte!, esto me suena lo mismo que ¡Muera la vida! Y yo que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de los que no las comprendieron, he de deciros, con la autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mimo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy demasiados inválidos en España. Y pronto habrá si Dios no nos ayuda... Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre –no un superhombre– viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido como dije, que carezca de esa superioridad del espíritu, suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él. El general Millán Astray no es uno de los espíritus selectos, aunque sea impopular, o quizá por esta misma razón, porque es impopular. El general Millán Astray quisiera crear una España nueva –creación negativa sin duda– según su propia imagen. Y por ello desearía ver España mutilada, como nconscientemente dio a entender.

Aleshores Millán Astray interromp cridant .

– ¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte! .

En aquest moment, el poeta José María Pemán, exclama:

– ¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los falsos intelectuales, traidores!”.

Prossegueix el professor Unamuno

– Éste es templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: la razón y derecho en la lucha. Me parece inútil que penséis en España. He dicho.

Aleshores l’esposa del general traïdor i futur dictador, Carmen Polo, agafa del braç al professor i d’aquesta manera aquest pot sortir del recinte sense ser agredit. La fotografia correspon al moment de la sortida del recinte de la universitat.

...buf! Què bèstia!