dimecres, 10 d’octubre de 2007

La soledad de las máquinas













20 de julio de 1975

El niño rarito se asoma a un televisor en blanco y negro. Un brazo mecánico excava la superficie de otro planeta. Tardará años en saber que el brazo sólo buscaba muestras, y que la máquina a la que pertenecía nunca tuvo la intención de volver a la tierra.

Como los niños empatizan de una forma poco convencional, el niño rarito se angustia al creer que la sonda espacial Viking lucha por desenterrarse para poder regresar de la superficie marciana. Pobre Viking tan lejos y tan sola.

El niño rarito ha ido a ver a su abuelo para contarle que en televisor salía una nave que intentaba desembarrancar, y que está sola y lejos. El hombre no lo puede consolar por que no entiende a qué viene toda esa compasión por una máquina, y porque sabe que está a punto de partir al lugar dónde todas las almas están solas y lejos.