diumenge, 14 d’octubre de 2007

Alguien ahí

Cuando el submarinista emergió,
él y el cámara estaban conmocionados.

Aquella ballena azul con su cría
los habían atendido con paciencia,
los había dejado acercarse,
tanto, que casi la habían podido tocar.

De hecho la hubiera tocado,
de no ser por la fascinación de su mirada.

Mas tarde, ante la cámara
explicaría la emoción, la convicción
que había alguien allí.

A la Ballena no le sorprendió
encontrar alguien ahí,
debajo de la piel de neopreno
de un verdugo.

V.M. (12/7/07)